“En ningún caso hay una ciudad que se llame con el nombre de una persona por razones que no sean loables”

Con una jornada más cercana al debate, hoy, en el salón de sesiones de la Cámara Municipal de Lagunillas, se habló del nombre de la ciudad capital que, desde hace dos años, ostenta la designación de General en Jefe Rafael Urdaneta, pero en la actual gestión, se ha iniciado un proceso para revertir ese cambio y “restituir” la anterior denominación en alusión al español Alonso de Ojeda.

«Nosotros hicimos justicia colocándole a la cuidad el nombre del General en Jefe Rafael Urdaneta, que es el Brillante, el honesto, el leal, el bolivariano».

Concejal Dixón Rivera

Durante la sesión, hubo nueve intervenciones, una de ellas fue la del concejal Dixón Rivera, jefe de la fracción del Psuv, presidente de la Comisión Permanente de Educación y Cultura y, quien, además, estuvo en el proceso que conllevó a la designación de Ciudad General en Jefe Rafael Urdaneta. En sintonía con su argumentación estuvieron los profesores Renny Gutiérrez, coordinador de Moral y Luces de la Red Intercircuital I y de la profesora Yurabí Chinchilla, que es la docente responsable de Moral y Luces de la Red Intercircuital II.

“En la historia de la humanidad en ningún caso hay una ciudad que se llame con el nombre de una persona por razones que no sean loables, de exaltación de la ciudad, por el valor digamos extraordinario del personaje. Hay ciudades que se llaman Ciudad Bolívar, se llaman San Martín, porque los personajes son reconocidos en las ciudades, en los territorios donde han colocado sus nombres por la magnificencia de los personajes. Y la gente entiende que esa magnificencia se le adhiere a las ciudades y las hace grandes”, expresa Rivera con la convicción que General en Jefe Rafael Urdaneta es un nombre irrefutable por la dignidad heroica que representa.

Para sustentar sus palabras, el concejal se refirió a la Toponimia, como se le conoce a la ciencia que estudia los nombres de las ciudades, ésta tiene varias ramas, pero existe una en particular, la antroponimia, que es “la que está referida a los nombres humanos de las ciudades”.

El profesor Renny Gutiérrez coordinador de Moral y Luces de la Red Intercircuital tuvo su derecho de palabra.

“En ningún caso de la historia se le ha colocado nombre a la ciudad, nombres de una persona para que luego esa persona sea un genocida, asesino, un pedófilo o alguien que no represente los altos valores. Nosotros estamos convencidos que desde el punto de vista de la toponimia y de la antroponimia, el nombre de la ciudad Alonso de Ojeda, que le colocó Eleazar López Contreras fue un garrafal error. Él no se asesoró con ningún toponimista y menos con un antroponimista, porque si lo hubiera hecho le habría puesto a la ciudad el nombre de Simón Bolívar, el nombre de Rafael Urdaneta”, expresa Rivera sobre una “equivocación” que ya fue subsanada.

 Y en un más allá en sus argumentaciones, el concejal oficialista, destaca que en otra rama de la Toponimia, la etnoponimia, o el nombre de las ciudades con cualidades étnicas, existen razones que bien pudieron ser consideradas, en su momento por López Contreras.

 “En este caso, le habría puesto (Eleazar López Contreras) Nueva Ciudad Paraute por el pueblo Paraute que anteriormente estaba allí, pero que en ningún caso se le habría puesto ese ciudadano genocida, tóxico y dañino. Los nombres en todos los casos definen la identidad y hay quienes piensan incluso que el nombre le da cualidades especiales al nombrado”, recalca Rivera sobre el impacto que representa una denominación.

También la docente Yurabí Chinchilla, responsable de Moral y Luces de la Red Intercircuital II intervino durante la sesión.

En su derecho de palabra, el concejal reconoció que todos los presentes sienten amor por la ciudad, “pero no existe en ningún lugar del ADN de la ciudad el nombre de Alonso de Ojeda, eso no existe. Alonso de Ojeda no está intrínsecamente ligado a las calles, a los árboles y al espacio geográfico de la ciudad. Eso es mentira. Si fuese eso así no le habrían podido cambiar el primer nombre que tenía antes que llegaron los españoles, que era Paraute, porque esta tierra se llamaba Paraute. Ellos llegaron le cambiaron el nombre que estaba relacionado con la gente que vivía allí, pero no estaba escrito en el ADN del territorio y ponerle, en este caso, Lagunillas, y en los palafitos donde estaba Paraute, le pusieron Lagunillas de Agua y Lagunillas de Tierra, que era un nombre español”.

Para el jefe de la fracción del Psuv, el procedimiento que ya tiene dos años de aprobación, le da a la ciudad un epónimo de alto nivel y patriotismo.

“Nosotros hicimos justicia colocándole a la cuidad el nombre del General en Jefe Rafael Urdaneta, que es el Brillante, el honesto, el leal, el bolivariano. El tema del nombre define la identidad y establecimos que en todos los casos la denominación tiene como objetivo el engrandecimiento del sujeto al que se nombra, que es adjuntado al sujeto e intenta darle cualidades”, afirma el concejal.

Para Rivera algunos argumentos sorprenden “que diga un profesional en ese salón que el nombre no es importante, y además reconozca que Alonso de Ojeda era un asesino, invasor, pero no importa, igualito no estamos hablando de Alonso de Ojeda, aunque sea el nombre de la ciudad si no que estamos hablando del gentilicio, ese gentilicio debíamos cambiarlo”, expresa sobre la intervención del economista y escritor Edinson Martínez.

NOTA DE PRENSA /

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