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Tres rutas que podría tomar Venezuela después de la captura de Maduro

La captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos abre un panorama incierto en Venezuela, donde se perfilan tres rutas posibles: continuidad, empeoramiento o transición democrática.

El 3 de enero de 2026, una operación militar de Estados Unidos contra Venezuela culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, trasladados a territorio norteamericano para enfrentar cargos federales, en un hecho que ha estremecido la política regional y global.

La intervención, calificada por algunos analistas como la más directa de una potencia occidental en América Latina desde la invasión a Panamá en 1989, desató un debate diplomático y estratégico que ahora define posibles futuros para el país sudamericano.

Con base en la opinión de expertos internacionales, declaraciones oficiales y reacciones en distintos medios, se identifican tres grandes escenarios que podrían materializarse en el futuro cercano:


1. Continuidad del statu quo con nuevos matices

Aunque la captura de Maduro representa un cambio radical, varios analistas sostienen que podría consolidarse una continuidad de facto del poder político en Venezuela. Esto implicaría que las estructuras del chavismo —incluido el control militar y los aparatos estatales— se mantengan, permitiendo que las dinámicas de represión, estancamiento económico y deterioro del bienestar popular persistan en gran medida.

Este fenómeno ha sido descrito como un “empate catastrófico” en el pasado, caracterizado por la incapacidad de cualquier actor para generar cambios profundos. Sin embargo, la intervención estadounidense introduce un factor inédito que podría alterar profundamente esa lógica.

En este escenario, la élite política oficialista podría reorganizarse bajo el liderazgo de figuras como Delcy Rodríguez, quien ha asumido la presidencia interina conforme a la Constitución venezolana, aunque sin convocar elecciones inmediatas.


2. Deterioro agudo y posible violencia prolongada

Un segundo escenario considerado por analistas internacionales es el empeoramiento de la situación interna, generando un contexto caótico que trascienda la política y se extienda hacia la seguridad y la economía.

Expertos advierten que Venezuela tiene un contexto propicio para violencia continuada o incluso una insurgencia en sectores donde grupos armados ya tienen presencia significativa. La combinación de fuerzas estatales fragmentadas, milicias armadas y organizaciones criminales podría desencadenar enfrentamientos y un debilitamiento del control territorial.

Este escenario recuerda, según algunos paralelos globales, lo ocurrido en Irak tras la invasión de 2003: la eliminación de un líder no fue suficiente para evitar la fragmentación violenta del país.

En términos económicos, incluso si la intervención incentivara una apertura del mercado o inversiones extranjeras, la hiperinflación persistente y la devastación del empleo formal podrían profundizar la crisis humanitaria, provocando un aumento de la migración y de la vulnerabilidad social.


3. Ruta hacia una transición democrática fragmentada

El tercer escenario, considerado el más optimista por algunos especialistas, supone que la intervención estadounidense desencadene una apertura política significativa: la reducción de la represión, la liberación de presos políticos y la creación de un entorno más favorable para la participación de la oposición.

Este plan podría incluir una eliminación gradual de detenciones arbitrarias y una renegociación del espacio político entre facciones internas. Sin embargo, llegar a una transición sostenible no sería sencillo ni lineal. La oposición venezolana debería mantenerse cohesionada, mientras se negocian condiciones complejas como la amnistía para líderes sancionados y la redistribución de poderes en instituciones estatales.

Adicionalmente, la comunidad internacional —incluidos actores como Estados Unidos, potencias europeas y países vecinos— tendría un papel clave en definir incentivos económicos, diplomáticos y de seguridad que puedan respaldar o, por el contrario, dificultar la consolidación de esa transición.


Reacciones internacionales y impacto geopolítico

La respuesta global ante la operación y la captura de Maduro ha sido diversa. Países vecinales, líderes latinoamericanos y potencias globales han expresado división entre condenas y respaldos, reflejando profundas diferencias ideológicas y estratégicas en la región.

Organismos internacionales han advertido sobre el respeto al derecho internacional y la soberanía estatal, mientras que sectores de la comunidad diplomática han enfatizado la necesidad de un camino negociado para evitar mayores tensiones.

Economistas también señalan que el resultado de este proceso influirá en los mercados energéticos mundiales. La perspectiva de una mayor producción petrolera venezolana o acuerdos con empresas extranjeras ha generado expectativas mixtas en Wall Street y en mercados globales de crudo.


En conclusión, el futuro de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro continúa siendo profundamente incierto. Si bien es posible proyectar trayectorias de continuidad, crisis agravada o transición democrática, la realidad probablemente combine elementos de estos escenarios, dependiendo de las decisiones políticas internas, la intervención internacional y las dinámicas sociales en el terreno. La nación latinoamericana se encuentra en un momento histórico cuyo desenlace, hasta ahora, está lejos de estar escrito.

AGENCIAS / pedroluisgimenezserrada@gmail.com / CNP: 21.337