ECONOMÍANACIONALES

Salario en el centro del debate: empresarios y sindicatos esperan retomar diálogo social en febrero

La reconstrucción del poder adquisitivo vuelve a la agenda económica, con propuestas de ley transitoria y reformas laborales para evitar una nueva espiral inflacionaria.

La recuperación del salario se perfila nuevamente como una de las principales prioridades económicas del país, mientras empresarios y sindicatos esperan la reactivación del diálogo social a partir de febrero, tras meses de suspensión de las mesas tripartitas entre el Estado, el sector privado y los trabajadores.

Luego de años marcados por una política de bonificación salarial que redujo el salario mínimo a cifras simbólicas y debilitó las prestaciones sociales, el debate vuelve a centrarse en cómo reconstruir el poder adquisitivo en un contexto de inflación persistente y dolarización de facto.

Para Jorge Roig Navarro, expresidente de Fedecámaras, el problema de fondo es estructural. A su juicio, la actual Ley Orgánica del Trabajo resulta anacrónica y representa un obstáculo tanto para empleadores como para trabajadores y el propio Estado. “El gobierno ha decidido no aumentar el salario por el peso que tendría sobre las prestaciones sociales”, advirtió, al tiempo que insistió en la necesidad de una nueva legislación laboral.

Mientras esa reforma se discute, el empresariado propone una Ley de Emergencia Laboral de carácter transitorio, que permita elevar los salarios sin generar pasivos laborales insostenibles. La iniciativa fue planteada en las mesas de diálogo social instaladas en 2025, que —según Roig— celebraron cuatro encuentros considerados exitosos, el último de ellos en noviembre, en Ginebra, con el aval de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Desde el sector sindical, Leida Marcela León, presidenta de ASI Venezuela y miembro del Consejo de Administración de la OIT, coincide en que el desafío es monumental. Alertó que el salario mínimo “no llega a un dólar”, mientras los precios continúan en ascenso, agravando la precariedad de millones de trabajadores, pensionados y empleados públicos.

León recordó que en el marco del diálogo social se avanzó en un método de consulta salarial tripartito, aplicado entre 2023 y 2024, que estuvo cerca de alcanzar consensos antes de verse interrumpido por el endurecimiento del contexto económico y político.

Economistas y centros de pensamiento coinciden en que ningún aumento real puede sostenerse sin disciplina fiscal, el fin de la emisión monetaria sin respaldo y la reactivación de sectores estratégicos como el petrolero. El reto, advierten, será sincerar las escalas salariales sin desatar una nueva espiral inflacionaria que diluya cualquier ajuste antes de llegar al bolsillo del trabajador.

Más allá de cifras y modelos económicos, la reforma salarial se perfila como un nuevo contrato social, clave para la estabilidad política y la reconstrucción del país. En un escenario de transición, el éxito de cualquier gestión se medirá menos por los indicadores macroeconómicos y más por su capacidad de devolver dignidad, estabilidad y futuro al trabajo en Venezuela.

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