Crisis psicológica y colapso sanitario: El duro impacto de los terremotos en Venezuela
El informe de la Sociedad Española de Epidemiología señala que la vulnerabilidad previa del país agrava la crisis sanitaria posterior a los sismos, afectando la salud mental y materna.
El panorama posterior a los recientes movimientos telúricos en Venezuela ha encendido las alarmas de la comunidad médica internacional. Más allá de la destrucción material visible y la atención inmediata de los heridos, una amenaza silenciosa pero devastadora comienza a registrarse entre la población. Un informe técnico de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) advierte sobre una inminente crisis psicológica y el agravamiento de las condiciones sanitarias en el país caribeño si no se implementan medidas transversales urgentes.
De acuerdo con el documento emitido por la corporación científica, la pérdida de medios de subsistencia, la destrucción de los hogares y el miedo constante a las réplicas están estructurando un escenario de trauma complejo. Los expertos señalan que los trastornos psicológicos crónicos y los cuadros de estrés prolongado afectarán de forma severa a gran parte de la población civil.
Por esta razón, la organización insta a las agencias humanitarias y a las autoridades locales a incorporar la contención psicosocial de manera prioritaria en sus planes de contingencia. La salud mental no puede ser vista como un elemento secundario, sino como un eje central de la recuperación.
Las primeras horas tras los sismos saturaron las redes asistenciales debido al ingreso masivo de lesionados. No obstante, la fase posterior revela un escenario epidemiológico altamente adverso. Los especialistas de la SEE destacan dos realidades críticas:
- Interrupción de tratamientos: Miles de pacientes con patologías crónicas han perdido el acceso regular a sus consultas y medicamentos debido al daño estructural en los centros de salud.
- Riesgos obstétricos y neonatales: La alteración de los servicios básicos y hospitalarios prevé un incremento significativo en las complicaciones para mujeres embarazadas y recién nacidos.
A esto se suma la vulnerabilidad en los refugios provisionales. El hacinamiento y las dificultades para acceder a agua potable elevan exponencialmente el riesgo de brotes infecciosos y la proliferación de vectores, como mosquitos transmisores de enfermedades.
El informe técnico también aclara conceptos clave sobre la gestión de la emergencia. Los expertos explicaron que los cadáveres de las víctimas no representan un foco de transmisión masiva de enfermedades, dado que la mayoría de los patógenos no sobreviven más de 48 horas dentro de los cuerpos tras el deceso.
Sin embargo, la alerta se traslada a los equipos de primera línea. Los rescatistas enfrentan amenazas biológicas directas durante el proceso continuo de extracción de escombros, por lo que el uso estricto de implementos de protección individual (EPI) sigue siendo una obligación crítica en el terreno.
La Sociedad Española de Epidemiología concluye que la magnitud de los riesgos de salud pública actuales en Venezuela está estrechamente ligada a la vulnerabilidad estructural que el territorio presentaba antes del desastre. La respuesta internacional y local no solo debe enfocarse en la reconstrucción de fachadas, sino en el tejido social y emocional de una población cuya estabilidad psíquica se encuentra bajo una presión sin precedentes.
Con información El Público TV / pedroluisgimenezserrada@gmail.com / CNP: 21.337


