Edith Shiro explica cómo superar el trauma acumulado tras sismo venezolano
La especialista Edith Shiro ofrece pautas de crecimiento postraumático frente al impacto del sismo reciente y las crisis acumuladas en el país.
El impacto de un desastre natural trasciende los daños materiales y cala profundamente en la psique de una población. Ante este panorama, la Unidad de Psicología Padre Luis Azagra (UPLA) de la Extensión Social de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) organizó el seminario virtual «Del trauma colectivo a la sanación y el crecimiento». El encuentro contó con la ponencia de Edith Shiro, psicóloga clínica egresada de la UCAB y experta internacional en trauma, quien ofreció una mirada reflexiva sobre la realidad venezolana actual.
Durante su intervención, Shiro advirtió que el sismo registrado el pasado 24 de junio no debe evaluarse de forma aislada. Para los profesionales de la salud mental, este evento representa “otra capa más” que se adhiere a un historial complejo de crisis humanitarias, dificultades climáticas y pérdidas acumuladas.

“El trauma colectivo tiene que ver con las repercusiones a nivel de comunidades y sistemas. Cuando ocurre una sacudida, el dolor se hila con traumas anteriores que tal vez no han sanado, actuando como disparadores de viejas heridas”, explicó la especialista.
Esta acumulación provoca que el sistema psíquico y emocional de los ciudadanos entre de inmediato en una programación de supervivencia, activando respuestas automáticas de lucha, huida, congelamiento o sumisión.
Primeros auxilios psicológicos y la «pérdida ambigua»
A semanas del evento sísmico, la comunidad científica y los equipos de rescate comienzan a vislumbrar la magnitud del duelo. Shiro introdujo el concepto de «pérdida ambigua» (término acuñado por Pauline Boss), una condición crítica en escenarios donde la falta de certezas —como la ausencia de cuerpos que despedir— impide el cierre formal del ciclo de duelo.
La psicóloga enfatizó que, en esta etapa temprana, no se debe aplicar terapia psicológica tradicional, sino implementar primeros auxilios emocionales enfocados en:
- Garantizar la seguridad básica: Proveer de inmediato agua, alimento, vestimenta y refugio seguro.
- Respetar el espacio físico: Evitar el contacto corporal sin consentimiento explícito, ya que puede resultar retraumatizante.
- Escucha activa y prudencia: No emitir promesas vacías como “todo va a estar bien”, ni abrumar con noticias o proyecciones futuras. Mantener la atención en el momento presente.
- Liberación somática: Alentar el movimiento del cuerpo (sacudirse, correr o descargar energía en el aire) para evitar que el shock físico quede reprimido en el organismo.
Herramientas para la atención de niños frente al shock
Los menores de edad requieren un abordaje diferenciado debido a su vulnerabilidad. Aunque los niños son altamente impresionables ante las catástrofes, poseen una notable plasticidad cerebral que facilita una recuperación acelerada si se interviene de forma adecuada.
Para canalizar el estrés en la infancia, Shiro recomendó priorizar actividades que estimulen la creatividad y devuelvan la sensación de control. Dinámicas como pintar, saltar, bailar, cantar o tocar instrumentos musicales son herramientas esenciales para restablecer un entorno seguro y predecible para ellos.
El camino hacia el crecimiento postraumático
Con una trayectoria de 25 años atendiendo emergencias globales —incluidos los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y crisis en zonas de conflicto—, Shiro delineó tres posibles escenarios para la población venezolana tras el sismo:
| Escenario | Manifestación Psicosocial | Impacto en la Población |
| Estancamiento | Cronificación del estrés postraumático. | Caída en la desesperanza total y parálisis social. |
| Recuperación | Uso de resiliencia básica. | Retorno al punto de partida y reconstrucción de lo idéntico. |
| Crecimiento Postraumático | Transformación y trascendencia consciente. | Impulso hacia una estructura social mejor, con mayor sentido de pertenencia. |
La experta subrayó que el trauma es intrínsecamente relacional, pero que la sanación también lo es. Por lo tanto, el uso de rituales colectivos transcurridos los primeros meses será vital para procesar la experiencia de forma comunitaria.
El manejo del trauma colectivo tras el sismo en Venezuela plantea un desafío institucional y humano impostergable. La ruta hacia la recuperación no reside únicamente en levantar la infraestructura caída, sino en validar el dolor individual sin jerarquías y tejer redes de apoyo comunitario. La propuesta de los especialistas es clara: transformar la narrativa del desastre en un motor de reconciliación y reconstrucción social, impidiendo que el diagnóstico de estrés postraumático —el cual solo se determina formalmente después de seis meses de un evento— se convierta en una condición permanente para el país.
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